Medita

empieza

Tres veces a la semana hay meditaciones guiadas vía Zoom*. Solo tienes que hacer click en cualquiera de los links  de la página principal para unirte. Recuerda que el acceso a la sala se cierra unos 5 minutos después de la hora señalada.

Busca un lugar cómodo en casa, sin teléfonos, y asegúrate de que  nadie te molestará en la siguiente media hora.

*Entrada directa con ordenador. En móvil es necesario instalar la aplicación.

Lunes 20:00

Miércoles 16:00

Viernes 8:30

IMPORTANTE: al empezar la meditación, TODOS tendremos el video abierto. Si tienes problemas para conectar el video, coméntalo en el chat. Toda persona no identificada será expulsada de la sala, para asegurar la armonía en la sesión.

Coste

Todos los lunes, la meditación de las 20:00 es gratuita para pacientes habituales*.

Las 3 meditaciones por semana tienen una cuota de 10€**; esto, además, te permite el acceso a la zona privada y las meditaciones grabadas del mes.

* Se consideran pacientes habituales l@s que se visitan, al menos, una vez al mes.

** Si tienes problemas económicos y aún así te interesa asistir, ponte en contacto conmigo de todas formas.

¿Para qué meditar?

  • Calma cuerpo y mente.
  • Disminuye la presión sanguínea.
  • Reduce en cortisol en sangre.
  • Mejora la gestión de las emociones.
  • Mejora concentración y aprendizaje.
  • Mejora la memoria.
  • Ayuda a enfocar la atención.
  • Contribuye a mejorar la autoestima.

O hazlo por tu cuenta

Lo único que necesitas al principio es un poco de constancia; el primer paso es tomar la determinación de sentarte tranquilamente durante unos minutos cada día, para hacerte consciente de tu propia respiración, intentando que la atención se quede ahí, solo sintiendo el aire entrar y salir. El paso siguiente es darte cuenta de los pensamientos que llegan, y dejar que se vayan; sin imponer el silencio a la fuerza, solo apuntando hacia la calma mental y haciendo las paces con cualquier movimiento que se dé sin tu permiso. Puedes permanecer en un estado de alerta esperando que llegue el siguiente pensamiento, o etiquetarlo cuando esté ahí (en función de la temática del pensamiento); esto nos ayuda a dejar de identificarnos con él, para pasar a ver las cosas desde un punto de vista más objetivo y libre de emotividad.