Auriculoterapia

¿Para qué sirve?

Es una técnica muy útil para tratar dolores de cualquier tipo (contracturas, infamaciones musculares, tendinitis, dolor articular, cefaleas…) así como ansiedad, problemas para conciliar el sueño, e incluso para la tos o la alergia.

Destacan su fácil manejo, los buenos y rápidos resultados, lo económica que resulta, y que no interfiere en otro tipo de tratamientos ni tiene contraindicaciones, aunque es importante tomar ciertas precauciones en el caso de mujeres embarazadas o personas con una salud delicada.

¿Qué pasa en una sesión?

 Relleno la ficha del /la paciente: información de contacto, patologías previas y qué espera conseguir; en función de su respuesta, elijo unos puntos determinados y aplico sobre ellos unas semillas (cuya función es estimular los puntos seleccionados), que se adhieren con un esparadrapo. Para problemas persistentes o más complejos, también sopeso el uso de agujas para la estimulación de los puntos.

Algunos estudios sobre la eficacia de la auriculoterapia

"Conclusiones: La auriculoterapia puede ser efectiva para el tratamiento de una variedad de tipos de dolor, especialmente el postoperatorio. Sin embargo, una estimación más precisa del efecto requerirá más ensayos grandes y bien diseñados."
"Los hallazgos de este estudio demostraron que la auriculoterapia con gránulos magnéticos reduce significativamente el nivel de intensidad del dolor de los ancianos que sufren dolor lumbar inespecífico."
"las parturientas con auriculoterapia presentaron menores niveles de ansiedad según el puntaje HAM-A después del tratamiento en comparación con las mujeres de los otros grupos; esto puede representar un cuidado alternativo en la práctica obstétrica."
"Conclusiones: La auriculoterapia ha demostrado tener efectos positivos asociada a tratamientos convencionales del insomnio, dolor crónico y agudo. Se requieren más estudios bien diseñados para evaluar la efectividad de esta técnica en el tratamiento de otras condiciones de salud."
"La práctica de esta técnica acupuntural resultó efectiva en 87,26 % de la serie, no solo por sus beneficios clínicos, sino por la ausencia de reacciones adversas."
"Conclusiones: La auriculoterapia por semillas pequeñas (semen vaccaria) es eficaz para paliar los trastornos del sueño en ancianos. Los resultados pueden ser útiles para las enfermeras de salud comunitaria."
"Conclusión: Se encontraron cambios longitudinales en la mejora del nivel de discapacidad entre los ancianos con dolor lumbar después de recibir auriculoterapia con gránulos magnéticos."
" Estos resultados permiten concluir que la utilización combinada de la auriculoterapia con el tratamiento convencional en pacientes con hipertensión arterial ligera o moderada resulta más efectiva que el tratamiento convencional."
"La auriculoterapia resultó más efectiva que los ajustes en el tratamiento convencional, con mejor control de tensión arterial entre 20 y 59 años, asociado al número de factores etiológicos identificados; se destaca la ansiedad, ira, trabajo excesivo, dieta inadecuada y uso de medicamentos con riesgo de elevar la tensión arterial; como causas de tratamiento inefectivo. (…) La auriculoterapia fue efectiva hasta los tres meses de culminado el tratamiento, las diferencias fueron más significativas de uno a tres meses contra tres meses a un año. Se recomienda incorporar este proceder al tratamiento de la HTA, dar un adecuado seguimiento una vez concluido y repetirlo con periodicidad para evitar descompensaciones. "

Historia

La primera información relacionada con esta terapia data del 2500 A.C en China (compilado en el “Su Wen, Canon de Medicina Interna del Emperador Amarillo”), aunque hacía referencia sobre todo a la cauterización o sangrado del pabelló auricular. También se han hallado referencias a esta técnica en el antiguo Egipto, así como en la Roma y Grecia antiguas. Se sabe que los marineros llevaban un aro en el lóbulo porque mejoraba la agudeza visual.

La Auriculoterapia como se la conoce hoy, fue descubierta en Occidente por el Dr. Paul Nogier en 1950; cuando observó en uno de sus pacientes una cicatriz por cauterización en la aurícula, que había eliminado por completo un dolor en el nervio ciático, lo que le llevo a estudiar el tema más a fondo. Con la ayuda de un medidor de resistencia eléctrica (buscador de puntos), acabó creando un “mapa” del pabellón auricular como un feto invertido. A finales de los 80, la OMS organizó encuentros con el fin de estandarizar los puntos de auriculoterapia y crear una cartografía auricular unificada.